Un año en el Senado: ¿qué ley de inteligencia artificial tendrá Chile al final?

Un año en el Senado: ¿qué ley de inteligencia artificial tendrá Chile al final?

Hace exactamente un año, la Cámara despachó al Senado el primer proyecto de ley que regula la inteligencia artificial en Chile. Doce meses después, el texto sigue en discusión y el debate ya no es el mismo: la pregunta pasó de “cómo poner límites” a “cómo no frenar la innovación”.

El 13 de octubre de 2025, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó el proyecto que regula los sistemas de IA y lo envió al Senado para su segundo trámite constitucional. Parecía que Chile estaba a pocos meses de tener su primera ley de IA, una de las primeras de América Latina.

No fue así. Con el cambio de gobierno en marzo de 2026, el Ejecutivo presentó una mirada distinta, la comisión del Senado abrió una ronda de seminarios y la discusión de fondo volvió a empezar. Este artículo repasa qué se aprobó, qué cambió y qué deberían preparar hoy las empresas, los desarrolladores y las instituciones que ya usan IA.

El punto de partida: lo que aprobó la Cámara

El proyecto nació por mensaje presidencial en mayo de 2024 y se inspira en la Ley de IA de la Unión Europea. Su lógica central es regular según el riesgo: mientras más daño puede causar un sistema, más obligaciones tiene quien lo desarrolla o lo usa.

El texto que llegó al Senado incluye, entre otros puntos:

  • Cuatro niveles de riesgo: inaceptable, alto, limitado y sin riesgo evidente.
  • Usos prohibidos: siete categorías de riesgo inaceptable, consideradas incompatibles con los derechos fundamentales. Entre ellas está inferir emociones de las personas en el trabajo, la educación, las fronteras o la persecución penal.
  • Transparencia del contenido sintético: quien genere audio, imagen, video o texto con IA debe identificarlo como tal.
  • Sanciones: multas de hasta 20.000 UTM según la gravedad de la infracción.
  • Alcance: aplica a proveedores, implementadores, importadores y distribuidores, nacionales o extranjeros domiciliados en Chile.

También hubo ausencias relevantes. En la votación de la Cámara se cayeron la creación de un consejo asesor técnico y la posibilidad de que cualquier persona denunciara incidentes. Ambas quedaron fuera del texto que hoy revisa el Senado.

El giro de 2026: de regular el riesgo a impulsar la innovación

En el Senado, el proyecto quedó en manos de la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación, presidida por el senador Rojo Edwards. Allí la nueva ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, planteó desde su primera sesión que la IA es parte de la infraestructura económica crítica del país, y que cada frase de la ley tiene un efecto directo en la creación de tecnología.

En mayo, la ministra presentó a la comisión una propuesta alternativa: una ley marco de IA para la innovación, la productividad y la competitividad, organizada en seis pilares, entre ellos motores de innovación regionales. El senador Edwards respaldó esa visión y sostuvo que el modelo en tramitación, de inspiración europea, no ha dado buenos resultados y que la propia Europa está intentando cambiarlo.

Ex ante vs. ex post, en simple

Uno de los cambios que se discuten es reemplazar la revisión ex ante por una ex post. La diferencia es de fondo:

Ex ante (proyecto original)Ex post (propuesta en discusión)
Cuándo se controlaAntes de lanzar el sistemaDespués, si algo sale mal
Qué exigeEvaluaciones, registros y documentación previa para sistemas de alto riesgoResponder por daños o incumplimientos una vez ocurridos
A quién favoreceA las personas que podrían verse afectadasA quien desarrolla y quiere lanzar rápido
Riesgo principalBurocracia que frene a startups y pymesDaños que se detectan tarde

Cronología

FechaHito
1 dic 2026Entra en vigencia la nueva Ley de Datos Personales (21.719)
13 jul 2026La comisión del Senado sigue el estudio en general, con la ministra invitada y urgencia simple
26 may 2026La ministra Lincolao presenta la propuesta de ley marco en seis pilares
Abr 2026La comisión acuerda un seminario con expertos para recoger opiniones
13 oct 2025La Cámara aprueba el proyecto y lo despacha al Senado
May 2024El Ejecutivo ingresa el proyecto de ley de IA

Dos visiones sobre la mesa

Quienes piden flexibilizar advierten que una ley mal calibrada podría frenar el desarrollo tecnológico y dejar a Chile como consumidor pasivo de tecnología hecha afuera. Recuerdan que el país avanza al mismo tiempo en delitos informáticos, ciberseguridad, datos personales y ahora IA, y que el costo de cumplir con todo recae sobre las empresas. Una columna en El Desconcierto estimó que las empresas ya destinan hasta un 19% de su presupuesto tecnológico solo a cumplimiento normativo.

Quienes defienden el enfoque original sostienen que la pregunta no es si Chile tendrá IA, sino con qué reglas. Para ellos, prohibir usos abusivos, exigir transparencia sobre el contenido sintético y fiscalizar los sistemas de alto riesgo es lo que genera la confianza necesaria para que la tecnología se adopte. Esperar a que ocurra el daño, advierten, puede ser tarde cuando se trata de decisiones automatizadas sobre empleo, salud o crédito.

Entre ambos polos hay un punto de acuerdo: Chile quiere ser un polo regional de IA. El país lidera el Índice Latinoamericano de IA (ILIA) y en febrero lanzó Latam-GPT, un modelo abierto desarrollado con 15 países. La discusión es qué tipo de regla ayuda más a sostener ese liderazgo.

La ley que sí llega en diciembre

Mientras la ley de IA sigue en el Senado, otra norma ya tiene fecha: la nueva Ley de Protección de Datos Personales (Ley 21.719) entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026, junto con su nueva agencia fiscalizadora.

Para quien trabaja con IA, esto importa más de lo que parece. Casi todo sistema de IA se entrena o funciona con datos, y muchos de ellos son personales. La Ley 21.719 ya regula aspectos como la base legal para tratar datos, los derechos de las personas y las decisiones automatizadas que las afectan.

En la práctica, esto produce una paradoja: las empresas chilenas tendrán que adaptar sus sistemas de IA a la ley de datos antes de saber cómo quedará la ley de IA. Quien se prepare bien para diciembre tendrá avanzada buena parte del camino, cualquiera sea el modelo que elija el Senado.

¿Qué hacer mientras tanto?

No hace falta esperar al Senado. Hay pasos que sirven con cualquier versión de la ley y que, además, son buenas prácticas.

Si tienes una pyme o empresa que usa IA

  • Haz un inventario simple: qué herramientas de IA usan, para qué y con qué datos.
  • Identifica los usos sensibles: selección de personal, evaluación de clientes, crédito o salud son los candidatos naturales a “alto riesgo”.
  • Revisa qué datos personales entregas a proveedores de IA y bajo qué condiciones, pensando en diciembre.
  • Define quién revisa las decisiones importantes que propone un sistema automatizado.

Si desarrollas soluciones de IA

  • Documenta desde ya los datos de entrenamiento, las pruebas y las limitaciones conocidas de tus modelos.
  • Prepara la forma de marcar el contenido sintético que genera tu producto; esa obligación de transparencia tiene amplio apoyo.
  • Guarda registros de funcionamiento: sirven para un control ex ante y también para defenderte en uno ex post.

Si trabajas en un colegio, universidad o servicio público

  • Evita herramientas que infieran emociones de estudiantes o funcionarios: es uno de los usos prohibidos en el proyecto.
  • Informa con claridad cuándo una persona interactúa con IA o recibe contenido generado por ella.
  • Capacita a tus equipos: la formación de capital humano es uno de los desafíos más citados en el debate.

Mirando a 2030

Chile tiene algo que pocos países de la región tienen: talento, un centro nacional de IA, un modelo de lenguaje propio y un debate legislativo serio. Lo que todavía no tiene son reglas claras.

El Senado decidirá si Chile sigue el camino europeo, apuesta por un modelo más liviano o encuentra un punto intermedio. Cualquiera sea la respuesta, la ley que salga marcará cómo se usará la IA en el país durante la próxima década. Y de cara a 2030, la peor opción no es una ley imperfecta: es seguir sin ninguna.

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