El Gobierno prepara una indicación sustitutiva con más de 20 artículos que reemplaza casi por completo el proyecto de ley de Inteligencia Artificial heredado del gobierno de Boric: abandona la clasificación de riesgo al estilo europeo y adopta una lógica de revisión posterior, inspirada en Estados Unidos, Japón y Singapur. Ex-Ante reportó que Lincolao comprometió la entrega del texto para inicios de septiembre, un plazo que ya venció sin que exista confirmación pública de su ingreso formal al Senado. Para una pyme que llevaba meses armando un checklist de cumplimiento bajo la lógica de la Unión Europea, esto no es un matiz: es un cambio de reglas antes de que las reglas existieran.
Qué establecía el proyecto original de Boric
El Boletín N° 16.821-19, ingresado en mayo de 2024, fue aprobado por la Cámara de Diputados en octubre de 2025 y hoy se tramita en el Senado. El texto adoptaba un enfoque basado en riesgos calcado del modelo europeo: clasificaba los sistemas de IA en cuatro categorías —riesgo inaceptable, alto riesgo, riesgo limitado y sin riesgo evidente— con obligaciones diferenciadas para cada una. La versión aprobada por la Cámara ajustó la definición de “usos de alto riesgo” a aquellos cuya utilización presente un riesgo significativo en la afectación a los derechos fundamentales de las personas, especialmente si estos sistemas fallan o se utilizan de forma impropia. El articulado original, de 31 artículos permanentes, incluía un título específico sobre confidencialidad, infracciones y sanciones, además de un capítulo de medidas de apoyo a la innovación que en la práctica quedó eclipsado por el aparato de clasificación y control previo.
Los principios de la propuesta de Lincolao
La ministra de Ciencia calificó el proyecto de Boric de “incongruente” por basarse en la legislación europea centrada en la prevención de riesgos y prohibiciones. Ante la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, explicó que la conversación global sobre IA cambió de paradigma y que “si nos fijamos solamente en los riesgos, en un momento donde todos los países están experimentando con la IA, vamos a frenar la innovación”. El eje del cambio, según el presidente de esa comisión, el senador Rojo Edwards, es reemplazar la revisión ex ante por revisión ex post, un cambio completo en la forma de enfrentar esto. En paralelo, según La Tercera, la principal modificación sería abandonar la clasificación de cuatro categorías de riesgo, cuya aplicación carece hoy de un reglamento que permita anticipar con certeza qué obligaciones corresponden a cada sistema, para reemplazarla por una regulación más proporcional al contexto e impacto real, con estándares técnicos actualizables y certificaciones y auditorías voluntarias. El otro punto sensible es el tránsito desde un régimen basado en infracciones regulatorias hacia uno que ponga mayor énfasis en el daño efectivamente producido, algo que para el ministerio permitiría reducir el temor a innovar.
Por qué EE.UU., Japón y Singapur, y no la Unión Europea
El Ejecutivo sostiene que el modelo europeo terminó penalizando a sus propias empresas. Con una presentación ante los senadores, Lincolao planteó que “Europa nos ha dado lecciones de lo que no debemos hacer”, citando el caso de la firma francesa Mistral, que habría debido competir en desventaja por el exceso de regulación en la Unión Europea. La ministra ya sostuvo una reunión con su contraparte de Singapur para estudiar AI Verify, un sistema para someter modelos de IA a pruebas técnicas de seguridad, robustez, transparencia y sesgos, y citó además la experiencia de Ruanda con sandboxes de drones como ejemplo de que la experimentación regulada puede generar nuevas actividades económicas. El argumento de que Europa “puso en pausa” su propia regulación tiene respaldo fáctico: el acuerdo político conocido como Digital Omnibus on AI, de mayo de 2026, difirió la entrada en vigor de las multas por incumplimiento de obligaciones de alto riesgo hasta diciembre de 2027.
Qué pasa con lo que las empresas ya venían preparando
Estudios legales y áreas de cumplimiento que armaron matrices de riesgo bajo la lógica alto/limitado/inaceptable quedan, por ahora, sin certeza sobre si ese trabajo será exigible en algún momento. El académico Patricio Cavieres advirtió sobre el peligro de desigualdad de acceso y captura regulatoria si las grandes empresas terminan influyendo en un marco diseñado a su medida, mientras que otros expertos citados por el mismo medio plantean que los daños provocados por sistemas de IA pueden ser masivos, difusos o irreversibles, y que no todos los problemas pueden esperar a que aparezca una víctima identificable para activar una sanción. Para una pyme, esto se traduce en una recomendación concreta: no botar el trabajo de mapeo de sistemas de IA que ya usa (qué modelo, para qué proceso, qué datos procesa), porque ese inventario seguirá siendo útil bajo cualquier esquema; sí conviene pausar la inversión en certificaciones o auditorías pensadas exclusivamente para las cuatro categorías de riesgo europeas, porque ese capítulo específico es el que más probablemente desaparezca.
Timeline realista y las críticas al método
El proyecto se encuentra en segundo trámite constitucional en la Comisión Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado. La indicación sustitutiva —comprometida para inicios de septiembre— aún debe ingresar formalmente, ser discutida en particular y luego pasar a Sala, un proceso que en proyectos de esta complejidad técnica rara vez toma menos de varios meses. En la práctica, ninguna pyme chilena enfrenta hoy una obligación legal derivada de esta ley: mientras no haya texto despachado y promulgado, el cumplimiento sigue siendo voluntario. La columna de La Tercera sobre las advertencias del giro apunta, además, a un problema de fondo que trasciende el contenido técnico: el debate chileno se sigue resolviendo mirando qué hacen otros países —antes la Unión Europea, ahora Singapur y Japón— en lugar de construir un diagnóstico propio sobre qué riesgos y qué oportunidades enfrenta específicamente la economía chilena.
Qué hacer mientras tanto
Si tu empresa ya tiene un inventario de los sistemas de IA que usa —proveedor, función, datos que procesa—, consérvalo: es la base de cualquier marco regulatorio, sea ex ante o ex post. Si contrataste asesoría legal específica para clasificación de riesgo europea, pide que la reoriente hacia gobernanza general de datos y trazabilidad de decisiones automatizadas, un estándar que probablemente sobreviva a cualquier versión del proyecto. Y si buscas entender el ecosistema de infraestructura que sostiene esta discusión —cómputo, nube, conectividad—, en Internet Chile puedes revisar el estado de la conectividad y los centros de datos que están detrás de la adopción de IA en el país. Lo único cierto por ahora es que el texto que va a regular la IA en Chile todavía no existe: existe un compromiso de entregarlo.

