Cuando usamos servicios gratuitos de IA, a menudo pagamos con nuestra información. En la era del “Big Data”, la privacidad se ha convertido en el nuevo oro, y los modelos de lenguaje plantean preguntas difíciles que todos deberíamos hacernos.
¿Aprenden las máquinas de mis datos?
Por defecto, muchas plataformas de IA utilizan las conversaciones de los usuarios para “entrenar” y mejorar sus modelos futuros. Esto significa que si subes un documento confidencial de tu empresa a un chat público para que lo resuma, existe una remota posibilidad de que esa información pase a formar parte del conocimiento de la IA.
El dilema de la propiedad intelectual
Si una IA genera una imagen basándose en millones de fotos de artistas humanos, ¿de quién es la obra? ¿Del usuario que escribió el prompt, de la empresa de IA o de los artistas originales? Las leyes actuales todavía están tratando de alcanzar a la tecnología.
Consejos para protegerte
- Revisa los ajustes: Plataformas como ChatGPT permiten desactivar el historial y el entrenamiento con tus datos en la configuración.
- Datos sensibles: Nunca compartas contraseñas, datos bancarios o información médica personal con un chatbot público.
- Uso empresarial: Si vas a usar IA para el trabajo, asegúrate de que tu empresa utilice versiones “Enterprise” o API, que garantizan que los datos no se usan para entrenamiento.
La IA es una herramienta poderosa, pero la prudencia humana sigue siendo el mejor cortafuegos.
